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En el mundo de la construcción el hormigón es un material muy utilizado, ya desde la antigua Roma se utilizaba. Este conglomerado mineral apuntalaba la capital del imperio, y muchas de sus obras siguen en pie aún con el paso de los años: desde el Panteón hasta el sistema de acueductos.

Este cemento, compuesto de calizas, arenisca, tiza, hierro o arcilla, es primero calcinado a 1400 °C, ofreciendo un producto conocido como clínker que posteriormente es reducido a pulso y mezclado con arena o piedras para darle consistencia.

Sin duda el hormigón, ha estado y sigue siendo un material muy útil y funcional, pero té una serie de contras: las altas emisiones de CO₂ que produce fabricarlo y su capacidad para presentar fisuras, de hecho se llama que cada 4 metros de hormigón lineal, es fácil encontrar una.

La problemática reside en que cualquier gota de agua externa que consiga acceder hacia el interior del conglomerado, podrá corromper el acero que lo complementa, creando así fisuras.

Por este motivo los expertos están trabajando en una alternativa que acabaría con estas dos casuísticas, convirtiéndose en el hormigón del futuro, ecológic y el que es todavía mejor, autoreparable!

La solución pasa para añadir cápsulas biodegradables de lactato de calcio en el proceso de fabricación del hormigón. Estas cápsulas, solo se abren en contacto con el agua, con el que los microorganismos permanecerán en su interior hasta que alguna perniciosa partícula de H₂O se aproxime por infiltración, momento en el cual se activarán estas bacterias.

Con su crecimiento, podrán sellar la fisura producida en el hormigón y alimentarse del agua filtrada, con el que el hormigón quedará recubierto de una fina película bacteriana. Hay que destacar que uno de los principales compuestos del cemento es el carbonato cálcico (CaCO3), por lo cual la compatibilidad de estas cápsulas está asegurada. En este ámbito, puede surgir la duda de si estas bacterias podrán soportar un pH tan básico como el que presenta el hormigón en su interior, pero parece que las «bacillus subtilis» no acusan ningún problema.

Por lo tanto, estamos frente una alternativa innovadora, funcional, sostenible y que sin duda dará mucho que hablar en el mundo de la construcción!

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